Comienza una semana importante en nuestra memoria nacional y quisiera comentar algunas cosas sobre el videojuego que estamos creando.

En primer lugar y para evitar ulteriores confusiones o malinterpretaciones, “Septiembre 11” no es una parodia, ni trata sobre “matar milicos” o “matar comunistas”, ni vas avanzando en una torre donde eliminas a la junta militar y el jefe final es Pinochet. Subyace la esencia lúdica, pero sus fines van más allá de la caricatura, a veces esto es difícil de entender, porque no existen precedentes a nivel nacional de algo así.

El videojuego es una narración ficcional, está inspirada en acontecimientos históricos, pero no narra ninguna historia verídica particular, sin perjuicio de mostrar hitos que ilustran un contexto global suburbial de la guerra fría, no sólo de lo que ocurrido en Chile.

El videojuego, como cualquier videojuego, película o novela tiene un contenido y una postura ideológica implícita (Y en muchas ocasiones explicita) y esa es la postura de la resistencia a la dictadura militar, a saber, las personas que hoy, borradas del prisma de la historiografía oficial, arriesgaron o dieron su vida por acabar con una tiranía personalista pro-neoliberal patrocinada por la CIA y la Casa Blanca, ergo, la postura es clara y prescinde de mojigaterías, ambigüedades, finales alternativos o “que el jugador invente la historia” como está de moda en la industria. Si se juega Call of Duty o Metal Gear, las posturas están ahí a la vista, y nadie dice ni pío por ello.

El videojuego no se limita a rescatar y exponer una laguna en la historia nacional, sino que muestra el climax de un proceso histórico mundial en el que se enfrentaron dos formas de construir sociedades y cuyos resultados basta salir a la calle para observarlos. De ese enfrentamiento derivaron las formas más subterráneas y sucias de hacer la guerra, sin ningún código, honor, ni ética; la política del todo vale en que no basta aniquilar al enemigo, sino escarmentarlo y humillarlo por generaciones, consecuencias que nuevamente, basta salir a la calle para observarlas.

De estas aberrantes formas de ensañamiento que se valieron los civiles que complotaron y los militares que ejecutaron deriva el termino “Guerra Sucia” y dentro de este concepto se enmarca el intento por crear una nueva formula de videojuegos, más intensa y sin tanta fantasía de superhéroes yankees salvando el mundo al final del día.

Al videojuego le faltan al menos un par de años de producción, y ya lleva 3 desde que se gestó la idea, es un proyecto ambicioso que no pretende ser solo “una historia nueva” o “un juego más en el extenso catálogo de Steam”, sino, presentar una formula, un género para la industria que permita contar otro tipo de historias. Por supuesto, la historia de Chile y de ese contexto, aunque este en el culo del mundo, es ideal para este inicio, por su originalidad, por lo que significó a nivel internacional y por lo que sigue significando hasta el día de hoy como el primer laboratorio de experimentos para el capitalismo del siglo XXI.

Jorge Olivares
Director.


Jorge Olivares
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